lunes, 2 de mayo de 2011

Las palabras que salieron de una taza de té.

/Saber; me has dado el dolor; sendero nómada/
(Jenny Asse, Es sed de morir el paraíso)

El jardín de la memoria involuntaria
(Los Creadores, Daniel Boorstin)

"El descubrimiento del yo como recurso artístico permitió permitió al escritor interioriorizar el tiempo, convirtiéndo su vida ìntima en un microcosmos de misterio, e un laboratorio personal desde donde reconquistar enormes extensiones. El espacio habìa podido ser manejado; se le había dominado en edificios, en cuadros, en palabras. Pero el tiempo, esa dimensión esquiva desafiaba  a los escritores modernos a ejercitar su ingenio. Y en su empeño, èstos iban a sacar a la luz recursos insospechados del yo..."
Y nada menos que Marcel Proust (1871-1922, Auteuil,París) eligió para su obra "esa sustancia invisible llamada tiempo"...Sus antepasados judíos le daban esos memoriosos paisajes de la mente.
Y aqui tenemos Por el camino de Swan:

o la memoria involuntaria de Proust que a todos nos despertó la conciencia del pan de la palabra interior, del paisaje de la mente:
"...un día de invierno, al volver a casa, mi madre, viendo que yo tenìa frío me propuso que tomara, en contra de mi costumbre, una taza de té. Primero dije que no, pero luego sin saber por qué, volvì a mi acuerdo. Mandó mi madre por uno de esos bollos, cortos y abultados que tienen por molde una valva de concha de peregrino. Y abrumado, por el triste dìa que había pasado y por la perspectiva de otro melancólico por venir, me llevé a los labios una cucharada de té en el que había echado un trozo de magdalena. Pero en el mismo instante en que aquel trago, con las migas del bollo, tocó mi paladar, me estremecí, fija mi atención en elgo extraordinario que ocurría en mi interior. Un placer delicioso me invadió sin noción de lo que lo causaba. Y él me convirtió las vicisitudes de la vida en indiferentes, sus desastres en inofensivos y su brevedad en ilusoria, todo del mismo modo que opera el amor, llenándose de una esencia preciosa; pero mejor dicho, esa esencia no es que estuviera en mí, es que era yo mismo. Dejé de sentirme mediocre contingente y mortal. ¿De dónde podría venirme esa alegría tan fuerte? ¿De dónde venía y qué significaba?...Y como ese entretenimiento de los japoneses que meten en un jarrón de porcelana trocitos de papel, al parecer informes,que en cuanto se mojan empiezan a estirarse, a tomar forma a colorearse y a distinguirse convirtiéndose en flores, en casas, en personajes consistentes y cognoscibles,así ahora todas las flores de nuestro jardín y las del parque del señor swan y las ninfeas de los Vivonne y las buenas personas del pueblo y sus viviendas chiquitas y la iglesia y Combray entero y sus alrededores, todo eso, pueblo y jardines, que va tomando forma y consistencia, sale de mi taza de té."