martes, 16 de junio de 2009

Enigma para un limón.

Poemario
Enigma para un limón
( encuentro con el verde)


A veces los limones son erguidas caracolas donde vive una ola. Este es el espacio del poema donde todo sucede. Mujer que duerme bajo el limonero. Un pájaro carpintero da golpecitos, vibra la raíz, nos despierta su pregunta: ¿toco tik?, cae el limón que como el poema se desentiende, sólo cae. Es agua para tu boca. A este templo-espacio del poema, se llega descalza, verdes, senos meciéndose.En la boca se pronuncia: el silencio de la palabra. Aliento del espacio donde todo sucede: el poema. Despierta: bebamos agua de limón.
( Valle de Bravo, 2002)

Encuentro con el limón caracol
1.
Camino sobre las piedras
Ocojales de este valle
El valle es así... bosque a ocote
y ocojal duro, blando, lavanda,
árbol flor naranja, verde tierra sagrada

Las piedras son formas
bajo tus pies
dolor para los míos, huesos tallados
-de dónde llegó tanta herida al caminar-

Camino en la luz
camino de arrebol
camino del sol, tantos rayos para mi cabeza
camino sólido, pedregal antiguo
camino de miradas, voces, tantas voces
camino de ti, por cada piedra
empinado
el empedrado
camino sobre la blandura de una trucha
alcachofa, eneldo desde tu boca.
camino de mañana que será río
A g u a
correrá al centro
agua de lluvia para estas piedras
despojadas ya
limpias
sagrado material de tus manos
agua ya vienes, frescura
sobre la piel dura
hondonada del camino
reminiscencia del camiño, airiño
entre río y río, sólo la pureza
caminaré río arriba
es la hora del agua
ríos para nuestros pies
pares de piedras limpias
pies de camino, junten agua
lean las piedras, encuentren
encuentren la llegada.

2.
Eneldo tus ojosUna voz para no mirar
alcanzó el tono
estruendo del silencio
despeñadero...

Tiempo suspendido
oquedad en verde
silbido del viento, tormento del filo
crudo eneldo.

Rojizo cuerpo
en espera de la ira
cierro los sentidos
manifestación del fuego
quemar la barca
mientras la pira arde
mi voz se ondula con la llama,
espero las cenizas para hacer un jardín,
coloco cinco piedras y sostengo tu mirada,
la invito, se pasea, nadie la mira más
obertura del espacio.
Sus piernas como raíces
aprietan esta Tierra
estallar del espacio
cuerpos de hebras silentes
vengan, ven
nada vemos
la mirada ya se fue,
fugitivo el café de la niña
en la pupila aceituna de la luz.

3.
Jardín que desnudaCamino del cenit para llegar
descanso la herida desnuda en el jardín.
Llega la nostalgia dulce por la cereza
del sol desde la ventana.

En jardín limonero se descalzan los pies del viento
el jardín la llama, rondan alas de papel
tanta fragilidad, demasiado blanca
sólo un pedazo de viento, mariposa,
la tierra huele a hierba
caliente penetra la desnudez
descalzo el deseo,
esa mariposa vuelve
una y otra vuelta
entra y sale
jardín para desear el vuelo
suavidad de la ceremonia,
mordemos la esencia verde
y un cáliz marrón.

Así caerá el cielo a borbotones
entre flores anónimas
que arrojan su piel bugambilia
amarilla, blanca, sobre el cuerpo de nuestra
mesa:
comemos bosque en una zarzamora
y mar en el pez
limonero en el agua (con árbol adentro)
sal, dulce del cuerpo.

Jardín para estos pies de sed antigua
y loto de largas piernas
alegría del viento
agua de mi eterno retorno
abrazo azul, abre la ventana
evocación de una magia pura
tierra del jardín limón
donde el abrazo verdea,
allí quedé
sembrada
brotando.

4.Marea del lago y barca vacíaQuedé al litoral
un lago silente como espejo
recorrí el arrebol de cada día
en una mirada anocheció
Silencio
el lago dejó una barca a mis pies
- ven, sube, parte otra vez
estampida del corazón
tus ojos en el latido
galope y silencio otra vez.
Allí la barca
como cuerpo herido por la luz
busca el refugio del atardecer.
Soy el fado y la barca cantaba
desde su claridad
“ quédate”
tremor de la piel y anhelo del día,
encuentro: presencia de su mirada
y esa barca
para el vacío sunyata
susurro que abre el espacio,
un lápiz arroja tinta iracunda
permanencia como trazo.

El castillo quedó detrás
la barca “fado”
silente aguarda nuestros pies
sobre su piel,
el castillo quedó revoloteado
desordenado
a murmullos mueve la raíz que ondea dentro.
Unas piernas largas corren...
energía que impregna como sal el aire,
ella vuelve a ser sólo el carbón
dibujo de sus manos
enigma si su alma es blanca
ausencia del color, presencia sólo de esta luz.

5.
Enigma del encuentro en verde
Poesía es el lugar donde todo sucede.
A semejanza del amor, del humor, del suicidio y

de todo acto profundamente subversivo,
la poesía se desentiende de lo que no es su libertad o su verdad.
(Alejandra Pizarnik)
Llegar para cada día y
exilio de la mañana.

Lluvia de tarde
Vaivén la noche
Sostenerse de la bruma
Entre lienzo y palabra
Ijar
Nuestro el olor, el hilo, la urdimbre,
Cierta raíz, crecida a fuerza de miradas.

Nuestro el exilio
Se alimenta
Desbaratándose
Un Mandala
para estos nombres de lluvia
Mandala de cada día
Retorna
Sumerge la eternidad:
Penetra
Desbarata
Anudamos
Mandala, ay Mandala
Solté las manos
De palabras
De lotos
En su mirada
Sus ventanas
Pasto y limoneros.
El viento trajo la investidura
Ungimos los pies
Caminamos por dentro,
Dentro los trinos
Son augurio
La imagen del color
Viento y señal
Suavidad de la permanencia.
Silencio
la neblina se abre
envuelve...
carcoles
mandalas
cuerpos abiertos por la luz:
han llegado a su Tierra,
lodo
fuego desde el ocote
despiertan
brotan día a día
a golpe de agua y un limón

Largo río este cuerpo
Debajo del limón
Dormía la niña
Y sus pies en el agua fría
Su amor por ahí vendría
(canción sefardí)

Cuerpo de río
hecho a la lluvia
breve cascada de sus manos.
sostienes la profundidad
caminar del agua
ríos de lodo

Bebes del limonero
caliente el agua escurre de sus hojas
hierve la piel en un sorbo
verde ojival, penetra
el espacio donde fluye
mucosa savia amorosa
sabia protege
al limón y al caracol.
Para nosotros: sólo una hoja
para nosotros el trabajo y el calor
los secretos rotos de nuestro orgullo,
las lecciones arduas de la derrota
la flor aplazada, el fruto negado,
pero no la paz, ganada supremamente
(“A un buda sentado en un loto”, Sarojini Nayadu)

Somos la cuenca para el torrente
revienta y sangra,
nos busca dentro, pulsa las manos
ojos, vientres senos,
somos su cuenca
arrolla todo
rodea, penetra, baña de sus horas luz
los días, las bocas, una mano, otra pierna,
un pie, el otro

Cadera como cuna
crea meciéndose
sostiene este “árbol carnal”
hurga hasta la astilla del hueso raíz,
quedas dentro, fuera tus ojos.
desde la tierra de tu piel
se crece, se crea
se esculpe de días, de voz, gozo y silencio.

Como la montaña con leyenda en el viento (*)
Luz y calor
Tonos, aire
El color es masculino,
Desde la leyenda del viento.

Montaña y arrebol
escenario del amanecer:
“ que hemos hecho para
merecer tanta belleza: sólo
ser humanos “

Corazonada de la montaña
haz parido el color para tus manos
bendiciones sin nubes
luz derrámate...

Masculinos los colores
trabajo de la mirada,
seria invoca
a quien carga el color.
____________________________
* pintura de Luis López Loza

Hay demasiada tinta
Hojas, hojas
Ojos
boca de limón, muda, verde
cuándo nace el silencio
sola se entinta, la boca, ay de la boca
esta forma de presencia, silencio elemntal
esencial,
puerta de la exiliada.

Mientras das forma
Sola enredo la impermanencia
cuántos Mandalas
mientras el sudor
y el nudo sagrado que enlaza al silencio


Agua de limón
Llegué al espacio interior
forma imágenes colores.
La puerta en bruma
señala el lugar
llueve sobre la luz
se derrama el viento
el calor aguarda
y una mirada expulsa
el nacimiento de los verdes
la tierra amarilla germina oros
azul de esperar, el cielo se abre.

La Tierra nos abre
contiene
memoria de ocojales
agudas piedras, pero
cae la bruma y la montaña es sagrada
puerta del gozo por el río
desnudan sus túnicas de color
y descalzas se hunden
gravedad de galope
son palabras caballo y agua
golpean piedras y
despiertan bajo el limonero,
verdes húmedas
iracundas
protegen el secreto,
honda la presencia
de su luz-ojo que mira a través de la montaña
en bruma
y la brevedad de un limón.

Agua que mana
Abriste el espacio con tu mirada verde
sostienes la energía de mi cuerpo
retornamos al círculo de la consagración,
el agua es la corona
ungidos de ser
sentimos una forma tras otra;
encarnas mis palabras
adentro tus tonos,
escultura breve del cuerpo del amor.

La contemplación es esencia
es nuestra forma
la tierra, adentro el fuego y
agua que purifica.

El sudor nos llevó al agua
nos bañamos de sal
enjugamos los días
renacemos en un manantial.

2.
Enigma del encuentro

Creo en las palabras
porque han sido todas mis casas
toda la comida
el amor...
todo lo que me queda
en este presencia
-ausencia-
que es seguir



Jardín de pájaros
Alas se mecen en el durazno desnudo
árbol en tantra
transformación a plena luz
trinos y trinos
las aves le dan cantos y voces
“ es tiempo, crece, florea “
- le cantan las tórtolas al besarse cada mañana -
“viste atuendo de flor rosa”
-susurra el canario escapado-
Durazno brota en flor breve
y las aves trinan antiguos cantos
aprendidos para mecerse en sus ramas.
Ríen, rozan sus plumas, caen de rama en rama
se dejan caer y en vuelo abren alas...

Pregunta para la rama...
La respuesta no tiene memoria.

Sólo la pregunta recuerda.
Edmond Jabés
Preguntas como pájaro meciéndose en la rama desnuda
sabe que la respuesta olvida,
sólo pregunta y se abre la alianza,
a un paso del vuelo ¿abrirás alas?
pregunto desde la rama.

Enigma del encuentro
Dime de la añoranza para dejarla ir...
sujeta mi vestido con el nudo que haz hecho
para soltarlo sólo en tus manos, jardín de aves al viento
reminiscencia de nuestros atuendos.

Dime cómo soy en las líneas de tu mano
- suerte del buen camino, encuentro de nuestros pasos –
enigma del durazno, del limonero, de un caracol
Mandala de polvo, cuarzos cristalinos en circunferencia
Universo del encuentro.

Dime del limonero que convencí
y ahora es durazno en flor naciente
primavera niña, desnuda para tus ojos
antiguos del mar que nos une
y ya no nos separe.

Dime cómo se llega al mar que me trajiste
a la palabra: volcán, fuego desde tu boca.

Dime de la tierra, carne de tu cuerpo
donde meso la cadera cuna invisible, en espera.
Dime del origen
de la primera pregunta,
de nuestro primer rostro
enigma del encuentro.

Refugio
El enigma sigue verde
el refugio la montaña,
Formas de tierra antigua erguida
Puertas
aberturas como cascadas delgadas
La montaña está en cada ventana, en cada mirada
En todas las moradas, ella abraza todos los pasos
Caminatas interminables, fortalecidas desde su dignidad
Sigo por este camino acompañada del nombre
invocación
Paso a paso nos adentramos juntos en esta cueva verde
(Donde hacemos los besos como morada ;
refugio de la montaña en verde,
es un enigma)